Un buen partido

Vikram Seth · Capítulo 338 de 478

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Un buen partido

14.24

La cena de la noche anterior había sido un tanto apresurada debido a los preparativos del Bakr-Id; pero aquel día resultó bastante relajada.

El plato más sabroso había sido preparado con el hígado, los riñones y la tripa de la cabra que acababan de sacrificar. A continuación llevaron los charpoys bajo un neem, el mismo junto al cual la cabra había estado ramoneando tranquilamente unas horas antes.

Maan, Baba y sus dos hijos, Qamar —el sarcástico maestro de escuela de Salimpur— y el tío de Rasheed, el Oso, estuvieron presentes en la comida. Con toda naturalidad, Rasheed pasó a ser el tema de conversación. El Oso le preguntó a Maan que cómo le iba.

—La verdad es que no le he visto desde que volví a Brahmpur —

confesó Maan—. Supongo que ha estado ocupado con sus clases, y yo, entre una cosa y otra...

No era una excusa muy buena, pero Maan no había descuidado a su amigo intencionadamente. Simplemente así_ocurrían las cosas en esta vida.

—Oí decir que estaba metido en el Partido Socialista —dijo Maan

—. De todos modos, tratándose de Rasheed, no hay peligro de que desatienda sus estudios. —Maan no mencionó el comentario de Saeeda Bai en relación a Rasheed.

Maan observó que el Oso parecía verdaderamente preocupado por Rasheed. Tras un rato, y mucho después de que la conversación hubiera abordado otros asuntos, dijo:

—Todo lo que hace lo hace muy en serio. Se le volverá el pelo blanco antes de los treinta, a no ser que alguien le enseñe a reír.

Todos se sentían incómodos al hablar de Rasheed. Maan se dio cuenta; pero puesto que nadie —ni siquiera el propio Rasheed— le había contado la historia de su caída en desgracia, no podía comprenderlo. Cuando Rasheed le leyó aquella carta de Saeeda Bai, Maan, al negársele un pronto regreso a Brahmpur, cayó presa de tal

desazón que muy poco después se fue de. viaje. Quizá su propia preocupación le había impedido ver la tensión existente en la familia de su amigo.

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