Catedrales
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CÓRDOBA. CIRUGÍA E HISTORIA
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cios, aprovechando de ellos el sacro solar, pero en otros se respetó y englobó en el nuevo proyecto todo o buena parte de lo heredado.Tal es el caso de la antigua mezquita mayor, luego catedral, de Córdoba.
Muchas de nuestras catedrales se erigieron en el lugar de las antiguas mezquitas mayores, y no hay que pensar sólo en Toledo o en Andalucía, también las de Huesca, Tortosa o Cuenca, o la colegiata de Tudela, se levantan en el solar de las correspondientes aljamas. En ciertos casos, la forma de la mezquita intervino en el proyecto catedralicio dejando un poso evidente en la forma del nuevo edificio, como ocurrió en Toledo o Lérida. En otros más raros, sobrevivieron a las obras cristianas partes islámicas reaprovechadas, como el patio y el alminar almohades (este último, la famosísima Giralda) que engalanan la Magna Hispalensis.
Esto, en cuanto a las catedrales; porque entre las iglesias parroquiales y las ermitas, sobre todo en territorios situados al sur del Tajo, no es raro hallar elementos andalusíes, alminares reutilizados como campanarios y hasta mezquitas más o menos enteras consagradas como templos cristianos. Susana Calvo ha estudiado las mezquitas medievales que aún subsisten en España, aunque aquí sólo daremos breve referencia de algunos casos singulares, importantes para contextualizar la mezquita cordobesa. Por ejemplo, en el precioso pueblo onubense de Almonaster la Real, la iglesia del Castillo es una mezquita muy antigua y casi intacta, a la que sólo se le añadió una discreta capilla utilizada como presbiterio. En Toledo, la diminuta ermita del Cristo de la Luz es un oratorio omeya, al que ha perjudicado más la reciente restauración que los añadidos cristianos del siglo XII, y entre las parroquias de la ciudad (El Salvador, San Sebastián, San Lorenzo…) subsisten muchos otros restos, algunos de gran entidad, de las viejas mezquitas de barrio. En Niebla queda todo el perímetro de una mezquita, vaciada para hacer más diáfano el espacio interior —una operación frecuente también en muchas iglesias antiguas, como podemos ver en casi todos los templos románicos, reformados en época renacentista o barroca, de la ciudad de Zamora—.Y en Bollullos de la Mitación se conserva tal cual una pequeña mezquita almohade, puesta bajo la rimbombante advocación, pareja a la del propio municipio, de Nuestra Señora de Cuatrohabitan.
Sabiendo que tratamos un asunto que se repite con cierta frecuencia, el caso de la mezquita de Córdoba resulta excepcional por otras razones. Ahora sólo adelantamos, a modo de enunciado, las dos más importantes: en primer y fundamental lugar, la calidad insuperable del templo musulmán, sin duda una de las maravillas del mundo y quizá el edificio más valioso que conservamos en España; en segundo, el respeto reve-rencial (no en el sentido religioso, sino arquitectónico) con que la catedral cristiana se