Catedrales
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LEÓN. MUROS DE CRISTAL
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posteriores. De todas formas, es obligado subrayar que las vidrieras de la catedral de León, tal como las vemos hoy, deben mucho a los tiempos modernos.A raíz de la restauración del templo, llevada a cabo en la segunda mitad del siglo XIX, la totalidad de las vidrieras fueron desmontadas, una labor que se une a los cambios de ubicación, arreglos y recomposiciones que ya tuvieron lugar en fechas anteriores, y que hacen que muy pocas de las vidrieras antiguas de León ocupen hoy el sitio para el que fueron hechas. La difícil misión de restaurar, completar y recolocar los ventanales —una labor similar a la que se hizo en Francia a causa de las guerras mundiales— se encomendó en 1892 a Juan Bautista Lázaro, el arqui-
tecto encargado a partir de ese momento de la
restauración de la catedral. Lázaro tuvo el acierto, tras una etapa de consultas y solicitud de presu-puestos a talleres extranjeros, de aprovechar la co-yuntura para formar artesanos y recuperar una
técnica que en nuestro país, a excepción de Cataluña, se encontraba perdida. La restauración de las vidrieras leonesas supuso, gracias a la iniciativa de ese arquitecto, el inicio de una nueva tradición vidriera que aún perdura.
Pero, además de restaurar las vidrieras anti-
guas, Lázaro tuvo que afrontar decisiones más delicadas. El triforio no recibía antiguamente luz del exterior, y los ventanales bajos, abiertos a las naves laterales, estaban tapiados y cubiertos por pinturas con efigies de reyes y santos. Unos pocos indicios bastaron para que se decidiese incorporar a esos ventanales vidrieras con motivos vegetales, que más que una reconstitución de lo que alguna vez pudo haber allí son una solución bella, discreta y poco comprometida; una opción neutra y desprovista de imágenes, que sirve para completar la catedral sin establecer una indeseable competencia con las vidrieras originales.
A pesar de que nadie pretendía hacerlas pasar
Un fragmento de la catedral, donde
por antiguas —de hecho, sus motivos están inspi-se señala con trama cuadriculada
las partes que no tenían vidrieras
rados en los diseños del pintor y tipógrafo William antes de la restauración.