Catedrales
pdf 1374705
La historia de una catedral puede tomarse,a modo de «relato ejemplar», como muestra de la historia común de estos edificios durante su dilatada y, muchas veces, accidentada existencia. La de Burgos tiene un gran valor como catedral modélica, pues todos los jalones por los que ha pasado el gótico castellano, como estilo y como forma de concebir la construcción, han dejado improntas en ella. Por supuesto, al dramatis scaenae que ofrecen los muros, portadas, capillas y calles adyacentes debe adjuntarse el dramatis personae, el plantel de involuntarios actores que con sus hábitos de obispos, reyes, artesanos, nobles, arquitectos y artistas hayan tenido ocasión de participar en esta sucesión de escenas que conforman, resumiendo mucho, los altibajos de la historia de una catedral y, por extensión, de todas las catedrales.
EL SOLAR
Burgos surgió y se desarrolló a lo largo de la Edad Media, aunque el cerro del castillo estuviera habitado, por su valor defensivo, desde mucho antes. Siguiendo el panorama histórico trazado por Lena S. Iglesias, las primeras noticias de Burgos como población son de la novena centuria, cuando consta su fundación por el conde Diego Porcelos. Hasta el siglo X el lugar se mantiene como enclave militar fronterizo, valioso por estar situado en un cruce de caminos que será clave en su proyección futura.
El cambio le llega a Burgos a partir del siglo XI, al instalarse en ella la corte del reino de Castilla y asumir, en 1075, un nuevo papel como cabeza de diócesis.Ya hemos apuntado en la introducción la importancia que se daba a las viejas diócesis visigodas, que eran «restauradas» por los cristianos al recobrar el territorio que había pertenecido temporalmente a los musulmanes; pero también hay que recordar que en todas las épocas se intentó hacer coincidir las sedes del poder religioso y el civil.