Catedrales
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GRANADA. LA CIUDAD TRANSMUTADA
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De todas las obras del Siloé escultor que hay en la catedral, la puerta del Perdón, abierta al crucero, merece una atención especial. Normalmente se la despacha diciendo que se inspira en los antiguos arcos de triunfo, pero es una relación demasiado evidente, que no permite ahondar en las complejidades de esta pieza. Siloé llegó a ver concluido sólo el primer nivel, mientras el segundo lo construyó, despojándolo de parte de la decoración prevista,Ambrosio de Vico. Es una pena que quedasen vacías las hornacinas, pues la elección de los personajes alojados en ellas podría habernos descubierto más facetas de una portada tan singular.
En nuestro heterodoxo paseo por las catedrales españolas, nos gustaría llamar la atención sobre un par de aspectos de esta portada que quizá no han sido destacados, que atañen uno al conjunto y otro al detalle. El primero se refiere a la habilidad con la que el presunto arco triunfal abraza e incluye en su composición los dos potentí-simos contrafuertes que lo flanquean. Estos elementos, imprescindibles para la estabilidad del edificio, hubieran constituido un estorbo para otro arquitecto menos ingenioso; la portada podría haber quedado así encajonada, constreñida entre dos necesarios pero inoportunos gigantes. Siloé, en cambio, prolongó los elementos que componen la portada hacia los contrafuertes, envolviéndolos con idénticos pedestales y entablamentos y arrimando a ellos columnas que, sin salirse del plano de la portada, sirven de nexo entre las partes. Para que quedase aún más clara su intención, situó en los frentes de los contrafuertes sendos escudos imperiales, equivocadamente Primer cuerpo de la puerta del Perdón.