Catedrales
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SEVILLA. DE CASTILLA A ULTRAMAR
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gótico de la catedral. A finales del siglo XIX se cubrió ese espacio con un artesonado antiguo, que fue eliminado en 1992. Al quitar esa hermosa techumbre, los autores del moderno proyecto de reforma no sólo demostraron ser insensibles al aspecto magnífico adquirido por el lugar gracias a la suma de elementos de distintas épocas y procedencias, sino que parecieron ignorar una cuestión fundamental: buena parte del tesoro catedralicio procede, como ya hemos apuntado, de los conventos desamortizados, y este artesonado era, al respecto, tan digno de su nuevo emplazamiento como cualquier talla o pintura.Además, las techumbres de madera eran con frecuencia cambiadas de sitio, como demuestran los documentos que hablan, por ejemplo, de nobles que regalaban artesonados de sus palacios a los reyes. Lo que ha sustituido al desaparecido artesonado es, por otra parte, una techumbre con cerchas metálicas paupérrimas y vergonzantes, más propias de una nave industrial que de una catedral.
VENERADAS MARIONETAS
En el retablo mayor de la capilla Real está la imagen de la Virgen de los Reyes, originaria del siglo XIII. Lo peculiar no es que sea un ejemplo muy antiguo de las mentadas imágenes de vestir, sino que la estructura corporal de María y del Niño estaba concebida para permitir el movimiento de las cabezas y las manos, que se accionaban en determinados momentos de las celebraciones religiosas.
Muchos retablos incorporaban antiguamente mecanismos que facilitasen su uso en las distintas festividades o que añadiesen animación (nunca mejor dicho) al culto.
En el retablo de la burgalesa cartuja de Miraflores, de finales del siglo XV, la escena central de la predela giraba para adaptarse al calendario litúrgico, y en la catedral de Murcia tenía lugar, durante el Corpus, una tramoya con ángeles autómatas que se movían. Las imágenes animadas poseían a veces una función muy específica, como la talla de Santiago de Las Huelgas de Burgos, que, a falta de algún seglar que tuviese un rango superior al del rey, ordenaba caballeros a los monarcas gracias a un brazo móvil. En Segovia, en la iglesia de San Justo, el Cristo de los Gascones tiene los brazos articulados, lo que ha inspirado a la investigadora y dramaturga Ana Zamora una bellísima recreación de los dramas litúrgicos medievales. Incluso cuando no poseían mecanismos, muchas veces se atribuía la capacidad de movimiento a las imágenes sagradas, como muestra de su cualidad milagrera.Algunas son célebres, como el Cristo de la Vega, en Toledo, cuyo brazo caído (señal indudable de que en origen pertenecía