Catedrales
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BARCELONA. LA CATEDRAL BIPOLAR
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por lo que añaden a su inmensa y principal valía artística un indudable valor material.
De hecho, pese a su antigüedad, la custodia es la segunda que tuvo la catedral, pues la primera fue robada.
Se sabe que la custodia fue colocada sobre la silla hacia finales del siglo XV, coincidiendo por lo tanto con la unión de los reinos de Aragón y de Castilla, cuando Barcelona pasó a ser solamente acomodo ocasional de la Corona; el mismo palacio real empezó entonces su desmembramiento, con cesiones de algunos de sus espacios al tribunal de la Inquisición y, tiempo después, a una orden monástica femenina.
Aunque se ha atribuido ese hecho a fechas
más tardías, quizá fuese destruido a media-
dos del siglo XVI, con la construcción del
palacio del Lloctinent, el puentecillo que
unía la catedral y el palacio real.
Que la silla del rey Martín sirva de base
para la custodia, así como que esta se adorne
con una serie de objetos (coronas, banda) re-
lacionados con la monarquía, parece resumir
la extinción del proyecto por el cual la cate-
dral de Barcelona debía ser un edificio pues-
to al servicio tanto del clero como de la rea-
leza. Porque la silla no pudo ser concebida
para otra cosa que como trono real, como
señala su nombre tradicional y la propia ló-
gica si observamos la forma en que está he-
cha: es una silla plegable, desmontable y por-
tátil, capaz, por lo tanto, de preceder al rey
en sus movimientos desde la cambra major de su palacio —el Salón del Tinell— hasta sus
tribunas de la capilla real o de la catedral.
En la capilla real de Sevilla, fundada por
los reyes cristianos dentro de la mezquita
mayor de la ciudad recién conquistada, se
colocaron sillas de plata, como símbolo de
la dignidad de los reyes allí enterrados. La
barcelonesa silla del rey Martín es un mue-
Silla del rey Martín y custodia.