Catedrales
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ÁVILA. TEMPLO Y FORTALEZA
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muy bien ser una tribuna regia, hasta la que el monarca podría llegar caminando desde el alcázar sin pisar la calle, yendo por encima de la muralla —que entonces estaría protegida de la lluvia por tejadillos y cadalsos—, atravesando el brazo sur del crucero por una tribuna (de la que quedan restos) y recorriendo el lateral y la torre sur catedralicios a través de ánditos y pasadizos, en un itinerario que sería posible reconstruir sobre el papel. Por desgracia, poco podemos saber de la forma del alcázar, pues su derribo se hizo sin recoger apenas documentación; sólo la existencia de una planta dibujada cuando era cuartel palía en cierta medida la ausencia de mayores certezas.
A nuestro entender, la catedral de Ávila debió de tener por tanto, durante la Edad Media, un carácter no sólo militar, sino también palatino; un aspecto de algunos de nuestros templos que, aunque olvidado por la historiografía del arte, puede ir desvelándose poco a poco, enriqueciendo y dotando de nuevos significados al patri-Los pies de la nave mayor, con la tribuna destruida en el siglo XV (A) y en su estado actual (B).