Catedrales

ANTONIO3 · Capítulo 243 de 766

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Catedrales

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LEÓN. MUROS DE CRISTAL

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obras. Para ese fin hizo aportaciones directas y a través de impuestos, a lo que se su-maría la curiosa costumbre, entonces en ciernes, de vender indulgencias a cambio de donaciones. Con ese sistema, refrendado en diversos concilios y que venía a ser una especie de venta anticipada de parcelas en el Paraíso, la Iglesia romana no sólo dio inicio a una forma de financiación que más tarde atraería algunas de las más feroces críticas de los protestantes, sino que se adelantó varios siglos a las campañas publicitarias de las modernas empresas inmobiliarias.

De haber comenzado su andadura alojándose durante el siglo X en un edificio termal reaprovechado, el cabildo catedralicio, una vez instalado en la nueva catedral gótica, fue ampliando su influencia y extendiendo como una mancha de aceite sus propiedades a lo largo y ancho del casco urbano de León.Ya fuese comprando inmuebles, ya recibiéndolos en donación o reconvirtiendo viejos solares monásticos, la inmensa mayoría de la superficie intramuros de León (y algún edificio extramuros, como los baños públicos) llegó con el tiempo a pertenecer de un modo u otro a la catedral. El acaparamiento de los inmuebles y del espacio urbano, traducido no sólo en la propiedad sino en los usos —muchos de ellos, fuente de ingresos— que se le daban, dio pie a un secular enfrentamiento entre las dos fuerzas de gobierno de la ciudad: el cabildo y el concejo, la catedral y el ayuntamiento.

CABILDO CONTRA CONCEJO

Desde fechas tempranas hay constancia de la rivalidad que existió entre los dos poderes, el civil y el religioso, de la ciudad de León. Las pugnas, similares a las ocurridas en muchas otras ciudades, tenían aquí su origen en diferentes motivos, como la posesión de tierras, el protagonismo que cada uno pretendía arrogarse a la hora de organizar festejos o, sobre todo, la potestad sobre los principales espacios urbanos, que podían producir rentas cuantiosas con la celebración de mercados.

El principal motivo de disputa entre concejo y clero catedralicio derivó de la creciente primacía que el cabildo otorgó, dentro de la ciudad, a la plaza de Regla, la que se sitúa a los pies del templo. Hay constancia de la existencia de la plaza desde finales del siglo XII, si bien debió de ser ampliada al construirse la nueva catedral y nuevamente reformada y acrecentada, avanzado el XV, con el derribo de varias manzanas, la instalación de una fuente con esculturas a cargo del maestro Jusquín (al cual nos referiremos más adelante) y la construcción de casas con soportales, especialmente indicados estos últimos para acoger la actividad mercantil.