Catedrales

ANTONIO3 · Capítulo 98 de 766

Páginas del PDF

Catedrales

pdf 1374728

BURGOS. UNA HISTORIA DEL GÓTICO

119

que su gigantesco cimborrio no aplastase los pilares que lo sostienen. Tanto el peso como la estabilidad de estos elementos resultan muy problemáticos, ya que se componen de una gran masa suspendida sobre cuatro pilares exentos; la imagen del cimborrio sería la de un colosal baldaquino, una alta cúpula sustentada por cuatro columnas, que muchas veces resultaban insuficientes para soportarlo.

La catedral de Burgos no estaba concebida para tener un gran cimborrio en el crucero; como mucho, los arquitectos del siglo XIII llegarían a coronar este tramo central con una bóveda ligeramente sobrealzada, como la que existe en la iglesia del monasterio de Las Huelgas. La corriente flamígera iniciada medio siglo antes por Alonso de Cartagena y sus arquitectos alemanes prendió también en esta zona de la catedral, donde Juan de Colonia levantó un remate (al que los contemporáneos llamaban «sumptuosisimo edificio») destinado a resaltar exteriormente esta parte de la catedral. Quizá fuese algo similar a las agudas flechas de madera y plomo que poseen algunas catedrales francesas, pues cuando en 1539, tras múltiples reparaciones, se vino abajo, el interior del templo apenas se vio afectado.

De cualquier modo, el derrumbe de la flecha de Juan de Colonia supuso un acicate para renovar toda la zona del crucero, que tras el reciente traslado del coro había cobrado un nuevo protagonismo como punto central de la liturgia solemne. Entonces se planteó el inmenso cimborrio que ha llegado hasta nosotros, y para sostenerlo se vació la zona central de la catedral, se rehicieron por completo los pilares del cru-Hipótesis de la aguja de Juan de Colonia (A) y cimborrio de Juan de Vallejo (B).