Catedrales

ANTONIO3 · Capítulo 634 de 766

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CATEDRALES

rado del presbiterio.Así se inaugura entre nuestras catedrales góticas el que Pedro Navascués ha denominado el «modo español», distinto al francés, en el que presbiterio y coro conforman un todo cerrado, alojado en la profunda cabecera y aislado físicamente del resto del templo. Con la separación de ambos componentes se dejaba libre el tramo del crucero, donde los fieles podían situarse para asistir al culto solemne.

Al igual que en Barcelona, este coro posee elementos del tiempo de su fundación, aunque luego incorporase multitud de reformas y añadidos. En el siglo XIV se construían a instancias del arzobispo Pedro Tenorio las fachadas exteriores del coro, cuya riquísima decoración escultórica ha sido estudiada por Ángela Franco. No sabemos cómo sería la sillería original; a finales del siglo XV, el cardenal Mendoza, en cuyo mandato fueron cerradas las últimas bóvedas del templo, encargó a Rodrigo Alemán (un escultor cuya semblanza hicimos en Plasencia) una sillería esplendorosa, que es la que aún se conserva como sillería baja. En ella no hay apenas representaciones religiosas: los respaldos componen una crónica de la guerra de Granada, con la entrada sucesiva de los reyes cristianos y del propio cardenal a las plazas del reino nazarí. Aunque a primera vista parezcan representaciones convencionales, contienen muchos elementos basados en la realidad; gracias a ello, se ha podido demostrar que uno de los escasos tableros que no poseían una inscripción identificativa representa el Real de Santa Fe, la población que los Reyes Católicos establecieron en la vega de Granada para hostigar a la capital nazarí. En las enjutas de ese sitial hay un asomo de la artillería que estaba entonces en ciernes: un soldado talla los proyectiles pétreos que habrán de ser lanzados por la bombarda que el otro prepara.

Estos relieves, que constituyen

una mina documental para los es-

tudiosos de la historia militar, van

acompañados de escenas folclóri-

cas y procaces. También hay cier-

tos motivos que parecen una burla

de las actividades humanas más

respetables: basta observar el relie-

ve de un hombre leyendo, acaso

un sabio, para que a su lado haya un

simio ensimismado en la misma

lectura. También pertenece a la

iniciativa de Mendoza la reja del

Relieve de la toma de Marbella.

coro, que al instalarse la nueva a fi-