Catedrales

ANTONIO3 · Capítulo 563 de 766

Páginas del PDF

Catedrales

pdf 1430307

620

CATEDRALES

tuas y relieves, las columnas gigantescas de la sacristía mayor o el aspecto del patio del antecabildo, tratado como si fuese la versión pétrea del atrio de una domus romana, no es difícil recordar la forma de los establecimientos termales de la Antigüedad; tanto que no extrañaría demasiado encontrarse la gran pila de mármol del patio de los Naranjos, rescatada de unas desaparecidas termas, instalada en el centro de algunas de estas estancias. El aire civil de esta parte de la catedral, dedicada a la administración y a las funciones prácticas mientras el templo asumía el desarrollo del culto, queda subrayado por las propias representaciones escultóricas que la jalonan. En ella se representan figuras de virtudes y ciertos pasajes bíblicos, elegidos para servir de recordatorio de los principios morales que habrían de regir la conducta de los miembros del cabildo que gobernaban la catedral y la diócesis; un aparato simbólico que recuerda mucho a las ejemplarizantes alegorías del buen y del mal gobierno que presiden el salón principal del palacio público de Siena.

A la muerte de Diego de Riaño, Gainza se encontró ante la oportunidad de convertirse en maestro mayor de la catedral, aunque debió de verse sobrepasado ante semejante responsabilidad. Despojado del control que ejercería Riaño sobre él cuando era ayudante suyo, Gainza afrontó la construcción de la nueva capilla Real (destinada a rematar el templo por la cabecera y a acoger definitivamente los sepulcros reales) con la incontinencia de quien pretende demostrar a toda costa, incluso cayendo en la imprudencia, sus

cualidades. Lejos de conver-

tirse en la obra que anhelaba

su autor, que debió de poner

en ella todos sus recursos

técnicos y estéticos, la capilla

Real fue criticada desde muy

pronto. Más que el supuesto

exceso y desorden ornamen-

tal que se le achacan, cabe

reprochar que la estructura

de la capilla se resintiese en-

seguida, obligando a recalzar

sus cimientos y a tabicar, con

ánimo de fortalecerla, mu-

chas de las ventanas. Como

Exterior de la capilla Real.

curiosidad, debe saberse que