Catedrales
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CATEDRALES
cente en la que el cadáver de Domingo García está acompañado por media docena de figurillas a modo de angelitos ápteros. Con su menudencia, estos personajes no hacen sino aumentar la escala gigantesca del cuerpo del santo, que parece reflejar la fortaleza de quien se enfrenta a la naturaleza y es capaz de erigir, venciendo todas las dificultades, caminos y puentes.Tanto el sepulcro del santo como la zona de la catedral donde está enclavado fueron potenciados en fechas posteriores, como más tarde veremos.
La fama creciente de Santo Domingo de la Calzada, como pasó a llamarse el enclave, obligó muy pronto a acrecentar el templo y a plantearse la ordenación del propio núcleo, que llegaría a convertirse en uno de los primeros ejemplos de planificación urbana de nuestra Edad Media.
NACIMIENTO
D E U N A C I U D A D
El conjunto eclesiástico orga-
nizado alrededor del sepulcro
del santo tuvo al principio, se-
gún se deduce de ciertos datos,
el carácter de un monasterio
dúplice o, como diríamos en la
actualidad, «mixto». Los ceno-
bios integrados por hombres
y mujeres tuvieron un gran
predicamento durante la Alta
Edad Media hispánica, y sólo
comenzaron a decaer, por pre-
siones del poder eclesiástico, a
partir del siglo XII. No sabemos
mucho de su organización,
pues su carácter heterodoxo
provocó que la Iglesia los so-
metiera, documentalmente ha-
blando, a una damnatio memo-
Figura yacente de santo Domingo de la Calzada.
riae, que borró su paso por la