Catedrales
pdf 1426256
422
CATEDRALES
tes (de esta solución hablaremos en el capítulo dedicado a la catedral de Santo Domingo de la Calzada). Esas bellísimas celosías se sustituyeron, cómo no, por polícromas vidrieras, que dan a este espacio un carácter gótico, digamos, homologado.También se perdió en fechas recientes el patio del Arcedianato, que no era monumental, pero sí arropaba la entrada por el claustro de manera mucho más digna que la destartalada plazoleta que atraviesa el visitante en la actualidad.
Hay que añadir que en las restauraciones de posguerra se usó con profusión el cemento pórtland. Si el visitante encuentra hoy que una parte del claustro está envuelta con redes, en previsión de que puedan caerse trozos, no crea que se halla ante un caso del «mal de la piedra». El citado mal no existe, la piedra sólo enferma si le aplicamos materiales o tratamientos inadecuados. El cemento, un material rígido, que impide la transpiración y que contiene sales, es un agente destructor si lo aplicamos a la piedra, y su frecuente uso en restauración hipoteca gravemente la vida futura de los edificios.
Pero las restauraciones pueden también servir para recuperar valores perdidos, aunque en arquitectura esto ocurra menos veces de las deseables.A finales del siglo XX
la catedral de Pamplona se sumió en un largo y costoso proceso de rehabilitación, que afrontó muchos de los problemas que padecía el conjunto monumental. La intervención se aprovechó, como debe ser, para ampliar el conocimiento sobre el objeto intervenido, lo que en este caso supuso la excavación arqueológica del subsuelo, que deparó restos romanos y altomedievales, así como la cimentación e incluso las primeras hiladas de sillares de la catedral románica. En este aspecto, sólo faltaría hacer algún día una detallada inspección de los cimientos de la fachada barroca, ya que no sería raro encontrar allí buena parte de las piezas, esculpidas o no, de la románica: en la construcción de la nueva iglesia de Santo Domingo de Silos,Ventura Rodríguez no dudó en usar como material de relleno un exquisito tímpano de la iglesia anterior, el cual, recobrado hace unos años, luce hoy como una de las principales obras del museo local.
Lo más sorprendente de la catedral restaurada es, sin duda, la recuperación de la policromía. El arquitecto Le Corbusier, abanderado del Movimiento Moderno, dio una nueva muestra de la peculiar óptica con la que miraba las construcciones históricas con el título de un escrito que sirvió durante algún tiempo como lema: «Cuando las catedrales eran blancas». Luego se ha demostrado que los templos medievales (como antes los griegos y romanos) eran multicolores, aunque la pintura que los enriquecía y que subrayaba su dibujo arquitectónico se haya perdido en la mayoría de los casos.