Catedrales
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CATEDRALES
en ello influencias mudéjares, pues se trata de una clara construcción gótica, en la que el uso del ladrillo sólo significa la necesidad de ahorrar en mano de obra y materiales. No obstante, sí existe un rasgo andalusí en la catedral, ya publicado en su día por Moya Valgañón, aunque siga sin llamar apenas la atención de los visitantes: nos referimos a las extraordinarias celosías de yeso que cubren algunos de los vanos de las naves.
Por costumbre, lo que se espera de una catedral gótica (y la de Santo Domingo, exceptuando la cabecera, lo es) es que tenga sus vanos cerrados con las consabidas vidrieras. Pero lo normal es que, en caso
de existir, ese costoso cerramiento fuera ha-
ciéndose (y pagándose) poco a poco, mien-
tras la mayoría de los ventanales se cubrían
con materiales más baratos, como las yeserías
caladas, que dejaban pasar la luz y el aire
aportando ornato e impidiendo la entrada
de los pájaros. En cualquier catedral, el pro-
ceso de confección de las vidrieras solía du-
rar siglos, aunque el edificio estuviera ya terminado. En la de Barcelona, durante los
siglos XIV y XV sólo tenían vidrieras los va-
nos del altar mayor y los de lugares muy
específicos, como la capilla bautismal, cuya
vidriera fue dibujada por el gran pintor Bar-
tolomé Bermejo; el resto se cerraba con vi-
telas o pieles, que eran untadas con aceite
para que resultasen más translúcidas.
Aunque estuviesen colocadas en edifi-
cios claramente románicos o góticos, las ce-
losías caladas de yeso se diseñaban muchas
veces de acuerdo con los modelos de decora-
ción geométrica procedentes del mundo
andalusí. Las ventanas con celosías parecen
menos chocantes en construcciones más me-
ridionales, como el monasterio de Guadalu-
pe, pero continuamente salen a la luz, en el
Ventanal gótico con celosía de yeso.
curso de diversas restauraciones, vestigios de