Catedrales

ANTONIO3 · Capítulo 628 de 766

Páginas del PDF

Catedrales

pdf 1430374

688

CATEDRALES

Aunque su motivación sea di-

ferente, hay razones para afirmar

que, entre las calles cubiertas de la

ciudad, la más importante y anti-

gua es la nave del crucero de la ca-

tedral. En multitud de iglesias, las

puertas dispuestas a ambos lados

del crucero eran utilizadas como

atajo urbano, por el que atravesa-

ban quienes deseaban ir de un ba-

rrio a otro sin tener que rodear los

templos. Antiguamente, las naves y

las galerías del claustro eran lugares

de tránsito, donde sólo las celebra-

ciones religiosas impondrían, de

forma intermitente, las restriccio-

nes oportunas. Imaginando una ca-

tedral con todas sus puertas abier-

tas, nos podremos hacer una idea

de ciertos usos desaparecidos. En la

fachada principal, la puerta central

es la del Perdón, nombre y función

repetido en otras catedrales; con

Cobertizo de las Doncellas, a partir de Cuadrado sus batientes abiertos, el fiel que

y De la Fuente.

pasaba por la plaza sin tiempo para

detenerse hacía un gesto hacia el

altar del trascoro, visible al fondo de la nave mayor: el perdón equivalía, por lo tanto, al que podía obtenerse del amago de genuflexión o del breve rezo que los viajeros hacían ante los humilladeros (capillas pequeñas, abiertas por un lado y sin culto) que flanqueaban los caminos. Por suerte, no existen en la actualidad filas de pobres al umbral de la puerta del Mollete, junto a la torre, llamada así por la pieza de pan que se daba ante ella a los menesterosos. El episodio del escudero, en el La-zarillo de Tormes, da cuenta de la vida paupérrima que podía llegar a existir, pareja a los fastos de la Iglesia y de la nobleza, en la que se pretendía capital del imperio, y La catedral de Vicente Blasco Ibáñez testifica que hace un siglo seguían concen-trándose allí los mendigos.