Catedrales
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CATEDRALES
Lector del sepulcro de Juan Rodrigo.
llísimas figuras del primer término, una fiel representación de la ciudad de Amberes a comienzos del siglo XVI.
Además de las numerosas capillas abiertas a instancia de sus promotores, la catedral sufrió en esos mismos tiempos una profunda reforma, en la que tuvo una gran influencia la fortuna o, mejor dicho, el infortunio. Como en tantas ocasiones que hemos venido refiriendo, en los inicios de la Edad Moderna se renovó el núcleo litúrgico de la catedral de Santo Domingo, aunque dicha renovación resultó aquí espo-leada por otro avatar clásico en los grandes templos: el hundimiento del crucero. En 1508 falló un pilar, lo que provocó la ruina de esa parte del edificio.Tenemos pocas noticias de lo que sucedió; ni siquiera sabemos si había o no cimborrio en el crucero, un elemento ligado casi siempre a hundimientos y ruinas.
La obligada restauración de la parte afectada conllevó grandes modificaciones, que sirvieron tanto para desarrollar el ámbito dedicado a ensalzar la tumba del santo, ya apuntado en los siglos anteriores, como para ampliar y enriquecer el presbiterio.
Así se consolidó, en uno de los lados del crucero, lo que ya referíamos al principio del