Catedrales

ANTONIO3 · Capítulo 421 de 766

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Catedrales

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CATEDRALES

glo XII y ya bajo el reinado de Alfonso VII, se puso junto a la plaza del Azogue o del Mercado Viejo la primera piedra del que habría de ser uno de los más brillantes logros del románico hispano.

LIBRES DE IMPUESTOS

Una de las falacias más molestas sobre el mundo de las catedrales es aquella que imagina su construcción llevada a cabo por hombres sometidos y mal pagados, que harían su trabajo en condiciones cercanas a la esclavitud. Comentarios de ese tipo se los hemos oído a toda clase de personas, desde el visitante casual y desinformado hasta el profesional reputado, incluido algún arquitecto galardonado con el premio Pritzker (que, como se dice siempre, viene a ser «el Nobel» de arquitectura).

En todo caso, quien cree semejante cosa demuestra no conocer nada de la construcción medieval, ni de la técnica constructiva propiamente dicha, ni de las personas que ejercían entonces los oficios ligados a ella. La Edad Media se caracteriza, entre otras cosas, por una mentalidad nueva respecto del esclavista mundo laboral antiguo, lo que llevó a idear o perfeccionar los sistemas y técnicas que evitasen al hombre los esfuerzos más penosos. El aprovechamiento de la energía natural, sobre todo la hidráulica, tuvo un desarrollo inaudito en los siglos medievales. Jean Gimpel ha publicado una lista asombrosamente larga y significativa de las principales invenciones medievales, que van desde aquellas que aumentan el confort o ayudan en la vida diaria y en los viajes (la chimenea, el reloj mecánico, las lentes para compensar la presbicia, el astrolabio), hasta las que logran un mayor aprovechamiento de la fuerza animal (la herradura, el arado adaptado a caballerías) y natural (batanes, molinos de agua y de viento, aserraderos, martillos hidráulicos…).

Por supuesto, entre esas invenciones, además de la inevitable evolución de las armas (que en nuestros días siguen asociadas a la mayor parte de los avances científicos), estaban las aplicadas al mundo de la construcción, con nuevos sistemas de grúas y andamios, inventos tan fundamentales para el transporte de pesos medianos y pequeños como la carretilla y, principalmente e incluyendo todo lo anterior, la visión racional del propio proceso constructivo. En el claustro de la catedral de Salamanca se conservan gruesas maromas y una vieja rueda de madera, que aunque pertenezcan a la obra de la catedral nueva son iguales a las que pudieron utilizarse en la Edad Media, y que algún día debieron de formar parte de alguno de esos ingenios encargados de elevar las piedras hasta el lugar que tendrían que ocupar en la obra.