Catedrales
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CATEDRALES
concebido desde el principio, que serviría probablemente como balcón de autoridades en las ocasiones en que se celebrasen los procesos. Desde luego, la escalera de caracol que permite tanto bajar a la cripta como subir hasta el bajocubierta-mirador o la tribuna es particularmente amplia, y se remata con una bovedita preciosa que, por desgracia, es otra de las joyas pamplonesas a las que el visitante actual de la catedral no suele tener acceso.
LUGARES DE REPRESENTACIÓN REAL
Que la actual galería alta del claustro fuese concluida en el siglo XVI no impide que estuviese concebida desde mucho antes. No cabe pensar, como se ha escrito, que la galería alta del claustro se hizo sin finalidad concreta, pues debía de pertenecer más bien a una red de espacios y comunicaciones derivados de la organización monástica que existía en la catedral. Eso no obsta que a pesar de las prohibiciones, y mientras no tuvieran lugar usos solemnes, los miembros del cabildo usasen las soleadas galerías superiores del claustro para jugar a la pelota, o bien para echar partidas de ajedrez o de tres en raya sobre tableros improvisados con un punzón en la superficie de las piedras.
La función que atribuimos al claustro alto hace también que se entienda mejor la existencia de una extraordinaria escalera en el ángulo noroeste de las galerías. Esa escalera, construida con toda probabilidad en el siglo XV, es una de las pocas muestras subsisten-
tes, con sus relieves de yeso y su decoración de cerámica esmaltada, del maridaje que se dio por entonces en Navarra entre las técnicas góticas y andalusíes. Es un error llamar «claustral» a esta escalera, pues las que responden a ese nombre
tienen que servir para comunicar de forma di-
recta los dos pisos de un claustro. La de Pam-
plona se abre a las galerías altas, pero no conduce desde ellas hasta el claustro bajo, sino hasta el interior de la catedral, muy cerca de la entrada al desaparecido coro. La que describimos debía
de ser, por tanto, una peculiar escalera de maiti-La escalera.
nes, que utilizaría el clero catedralicio para bajar