Catedrales

ANTONIO3 · Capítulo 531 de 766

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Catedrales

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CATEDRALES

Isabel II, el estilo de su arquitectura se mantuvo a través de las numerosísimas copias superficiales de algunas de sus obras (sobre todo el palacio salmantino de Monterrey y la fachada de la Universidad de Alcalá de Henares) que se aprecian en infinidad de edificios modernos, desde la estación de tren de Zamora y la Diputación de Valladolid hasta algunos inmuebles de la Gran Vía madrileña o los pabellones que representaron a España en la exposiciones universales de París de los años 1867 y 1900.

LA CATEDRAL DE RODRIGO

La de Segovia es, entre todas las catedrales en las que intervino, la que más define el estilo de Rodrigo Gil de Hontañón a la hora de construir templos. En ella se formó junto a su padre y su hermano, y allí hubo de afrontar su primera maestría. El cabildo lo despidió en dos ocasiones, debido a las ausencias citadas, pero siempre hubo de volver a un templo que lo entretuvo hasta su muerte, ya septuagenario, y en el cual fue enterrado (su lápida se encuentra hoy a la entrada del claustro).

La catedral de Segovia muestra algunos de los aspectos que hacen que sea tan complicada la comprensión del arte español del siglo XVI, una centuria en la que la asunción del clasicismo procedente de Italia no suponía el desalojo de las formas y técnicas góticas. En este libro procuramos dejar de lado las cuestiones de estilo, pero en el caso de Segovia es necesario aludir a ellas, pues no en vano se trata de una catedral gótica construida en una época en la que el Renacimiento estaba plenamente consolidado: la catedral se comenzó por los mismos años del palacio de Carlos V en Granada, y cuando faltaba muy poco para que Diego de Siloé proyectase la novedosa catedral de esa ciudad andaluza. En cuanto a la finalización, dado que la construcción se comenzó por los pies, resulta que lo más gótico de todo, la cabecera, fue terminada a mediados del siglo XVII, y en el proceso participaron canteros venidos nada menos que de las obras de El Escorial.

El goticismo y unidad de la catedral de Segovia responden también a cuestiones hasta cierto punto circunstanciales. Fue trazada por un maestro del viejo estilo, Juan Gil, muerto al comenzar las obras, las cuales fueron proseguidas durante sólo tres años por un hijo inexperto; luego, a lo largo de varios decenios, la dirección corrió a cargo de un aparejador, García de Cubillas, que se mantuvo fiel al proyecto primero, sin efectuar los seguros cambios que, pese a las inspecciones externas que a veces los su-gerían, hubiese llevado a cabo un arquitecto con ideas propias. Por fin, el canónigo fabriquero Juan Rodríguez, que había estado a pie de obra en todo el proceso, influyó