Catedrales
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TOLEDO. UNA ISLA DE PIEDRA
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También habría de iniciarse en esta puerta de los Leones el hijo de Egas Cueman, Enrique Egas, maestro mayor de la catedral a la muerte de Guas, con el que se da el cambio de siglo y se inicia, en cierto modo a su pesar, una nueva época.A Enrique Egas le seguimos los pasos en Granada y en Plasencia, donde asistimos a una figura crepuscular, un maestro apreciado que fue llamado muchas veces como su-pervisor o veedor de obras ajenas, que tuvo grandes encargos de los mejores clientes y que introdujo en España los modernos modelos de hospital derivados del de Filarete en Milán, pero que vivió lo bastante como para comprobar que su arte estaba siendo desplazado por la estética llegada de la Italia renacentista. Fallecido Egas en 1534, fue nombrado maestro mayor Alonso de Covarrubias, que antes de recibir este cargo tuvo tiempo, como comprobamos en Sigüenza, de formarse en la nueva corriente que habría de convertirlo en uno de los mejores representantes del Renacimiento español.
EL CORO GÓTICO
Escultura de la puerta
En el crucero de la catedral de Toledo se concentra en grade los Leones.
do máximo la magnificencia y riqueza que corresponde a la principal catedral de España, y como tal ha inspirado numerosos elogios y comentarios. Ángel Guerra, protagonista de la novela homónima de Galdós, acude a contemplarlo admirado hasta que un día le sobreviene la náusea que puede llegar a provocar el lujo excesivo: «Tan pronto miraba de frente al altar de la Capilla Mayor, como al interior del Coro, volviendo la cabeza.Todo aquel espacio, entre las cinco bóvedas de la nave central, le había parecido hasta entonces la expresión más gallarda que del arte cristiano existe en el mundo. […] Pero aquel día el retablo se alzaba hasta el techo como sublime alarde de la humana soberbia».
El marco ofrecido por la suma de la capilla Mayor y el coro define el núcleo religioso de la catedral primada, el lugar donde se desarrollaba la liturgia solemne que es inherente a una iglesia diocesana. Como ya apuntamos, en Toledo la catedral se concibió desde un principio para que el coro se situase en medio de la nave mayor, sepa-