Catedrales

ANTONIO3 · Capítulo 390 de 766

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PLASENCIA. CAMBIO DE ESCENA

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A nuestro juicio, la intención

última de estas misericordias tiene

relación con elementos procedentes

de la antigua Roma: la prevención

contra la Némesis. Cuando un gene-

ral romano obtenía una gran victo-

ria, se le organizaba una fiesta, que

incluía una ceremonia denominada

carmina triumphalis y que consistía, dicho llanamente, en poner a caer de

Una misericordia de Plasencia.

un burro al vencedor. Los soldados

sacaban ante el general todos sus tra-

pos sucios, de forma que no pudiera ser dominado por la vanidad y, a raíz de ello, cas-tigado por los dioses. Ese hábito higiénico es, seguramente, el que se ve reflejado en las tallas de las misericordias, convertidas en aviso permanente para quien detentaba el poder otorgado por un sitial catedralicio.

Sobre la fiesta del Obispillo, en la que se trastocaban los papeles eligiendo como mitrado a un niño, el cardenal Tavera dejó dicho en Toledo que servía «para ejemplo de la humildad y la inocencia que debe haber en los prelados»; algo parecido a esa fiesta burlesca, que intentó ser prohibida muchas veces por los escándalos que provocaba, debía sustentar la existencia de las misericordias corales. Que el punto de contacto del clérigo con la misericordia fuese la zona que media entre los riñones y los muslos redunda en la comicidad, que, como todo el mundo sabe, es a la postre el arma más poderosa contra el engreimiento.

A VISTA DE ESCULTOR

Resulta obvio que las antiguas vistas aéreas de ciudades eran siempre, salvo que existiese una alta cumbre vecina, una recreación a partir del plano, al menos hasta que los globos aerostáticos permitieran a Alfred Guesdon dibujar sus célebres panorámicas urbanas à vol d’oiseau («a vuelo de pájaro»). Sin embargo, la perspectiva aérea de la Plasencia del siglo XVI contenida en el Placentiae urbis et eiusdem episcopatus descriptio pudo tener en la época un equivalente literal; alguien que, si damos crédito a la leyenda, so-brevoló la ciudad partiendo de su punto más alto, la torre de la hoy desaparecida fortaleza.Y no se trató de un ave, sino de un escultor.