Catedrales

ANTONIO3 · Capítulo 586 de 766

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CATEDRALES

Torre de los Mendoza en Álava, antes de su restauración.

mento. Hasta fonéticamente hay parentesco entre «Mendoza» y «Médici»; sin demasiada exageración cabe afirmar que, en tono menor, esa familia de procedencia alave-sa, en su asociación con la monarquía y su entronque con la otra casa noble entonces predominante, la de los Velasco, es lo más parecido que hubo en España a una de esas estirpes italianas que han pasado a la historia por favorecer en un momento oportuno, como es el paso de la Edad Media a la Edad Moderna, el desarrollo de las artes.

Una de las principales fuentes de financiación del próspero obispado de Sigüenza, donde fue prelado durante muchos años Pedro González de Mendoza, radicaba en las salinas que abundan en las cercanías, cuya explotación correspondía a una concesión de la Corona. Por eso, cuando recorramos las mendocinas tierras de Guadalajara y vayamos de Sigüenza y Palazuelos (pueblo amurallado por Íñigo López de Mendoza) hasta Atienza, deberemos parar en Imón, donde aún perduran, remozados por Carlos III y abandonados desde hace pocos años, los estanques de secado de la sal que la nobiliaria familia Mendoza no quería ver caer sobre la mesa, quizá porque en su explotación se basaba, en buena medida, la riqueza de un territorio que durante mucho tiempo estuvo dominado por ellos; un territorio al que debían parte de su poder y que les permitió convertirse, desde finales del siglo XV, en los principales introductores y mecenas del Renacimiento en España.