Catedrales
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CATEDRALES
Juan de Juni en su pequeña y emocionante escultura; una transmisión de padre a hijo que aquí fue por la vía práctica del oficio, ya que si Rodrigo fue un arquitecto cultivado, su padre era analfabeto. La fachada es, junto a la torrecilla de la Virgen que des-cribíamos en otro apartado, lo primero que se hizo en la catedral, un orgulloso manifiesto del clero catedralicio dirigido hacia el resto de instituciones salmantinas, una declaración de intenciones acerca de la ambición con la que se daba inicio al nuevo templo.Tal ambición fue decayendo luego, y así la fachada principal quedó como el lugar más ornamentado y rico de la catedral nueva.
Con el resto de portadas ocurrió algo curioso. La siguiente en hacerse fue la puerta de Ramos (también de Juan Gil), que sustituiría, funcionalmente hablando, a la del crucero norte de la catedral vieja. Buena parte de su escultura se hizo ya en el siglo XVII, por lo que hay que imaginar al escultor Antonio de Paz labrando, subido a un andamio, los bloques emergentes dejados en la portada un siglo antes, similares a los que hemos visto en los muros exteriores del altar mayor. Aparte de esto, lo interesante de estas portadas es que son góticas, ajenas por tanto a la aparición temprana de la estética renacentista a través del retablo de la catedral vieja. Pero no sólo son góticas las portadas de Juan Gil de Hontañón, quien al fin y al cabo siempre perma-Fachada principal de la catedral nueva.