Catedrales

ANTONIO3 · Capítulo 469 de 766

Páginas del PDF

Catedrales

pdf 1430207

SANTIAGO DE COMPOSTELA. FIN DEL VIAJE

517

peraríamos de un ser querido— se den en el supuestamente «oscuro» período medieval, en esta figura de Compostela o en el ángel anunciador de Reims.

Por lo demás, sólo nos detendremos a contemplar el autorretrato de Mateo, que por la cara interior del parteluz mira arrodillado hacia el altar, y las figuras de monstruos que sirven de base a las columnas. El maestro Mateo, que según la inscripción que figura en el dintel, con fecha de 1188, dirigió la obra del pórtico desde sus cimientos, es uno de los nombres insignes que nos ha dejado la Edad Media. La admiración que de inmediato y para siempre produjo su obra estableció la costumbre de los croques, los coscorrones que se daban los visitantes contra la cabeza pétrea de Mateo por ver si se les traspasaba algo de su talento e inteligencia. El vallado actual, que impide tocar el parteluz de mármol como se ha hecho durante siglos (en la piedra está impresa la huella cóncava de miles de manos), nos ha sustraído también, con la abolición de los tradicionales coscorrones, una de las pocas esperanzas que teníamos de obtener algo de ciencia infusa. Con respecto a los monstruos y las fieras que abren sus bocas bajo los pilares cuajados de profetas y santos, podríamos hablar del socorrido simbolismo, pero preferimos fijarnos en un aspecto más práctico y menos conocido: antes de ser clausuradas en fechas recientes (los gamberros arrojaban en ellas toda clase de desperdicios), algunas de las bocazas abiertas servían de respiradero a la cripta situada debajo. Es una nueva confirmación de que la cripta carecería originalmente de otro acceso que no fuesen las estrechas escalerillas que la comunican con las naves laterales del templo, así como de que el programa simbólico era compatible con la necesidad de dar salida a las humedades por condensación.

Querríamos acabar este apartado con una última cuestión, que sirve como cordial aviso al lector: la popularidad del pórtico de la Gloria ha hecho que se cometa con frecuencia un error terminológico. En muchas ocasiones vemos que se llama

«pórtico» a lo que es sólo una portada; para ser denominado con propiedad, un pórtico requiere que sobre la portada haya un tramo cubierto, como en Santiago. No confundamos, pues, pórtico y portada.

RITOS HIGIÉNICOS

En un estudio muy conocido, el antropólogo Marvin Harris señala las razones prácticas que se esconden tras ciertas costumbres que a primera vista parecen arbitrarias, como la sacralización de las vacas en la India o la prohibición de comer carne de cerdo para los hebreos y musulmanes. Algo así podría hacerse con muchas de las