Catedrales

ANTONIO3 · Capítulo 71 de 766

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BARCELONA. LA CATEDRAL BIPOLAR

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tador de la heráldica) se transformó en una magnífica obra de arte.

En los respaldos del coro de Barcelona están,

pintadas por Juan de Borgoña, las armas de dos emperadores (uno, Maximiliano, recién fallecido, y otro, Carlos, a punto de ser coronado), de cuatro reyes y de un buen número de nobles entre los más sobresalientes de su tiempo. Los miembros de la orden se sentaban en los sitiales siguiendo un estricto escalafón jerárquico, del mismo modo que lo hacía el clero catedralicio que había cedido ese lugar para la ocasión, demostrando una vez más el carácter multi-facético de los antiguos ámbitos religiosos; un carácter que aquí queda subrayado por la existencia en el coro de efigies de santos junto a las escenas burlescas, deportivas, musicales o de vida cotidiana representadas en las repisas de los asientos, denominadas misericordias, y a las que prestaremos especial atención en Plasencia.

El capítulo barcelonés de la Orden del Toisón

de Oro, el único celebrado en España, fue además de los últimos. Era un tiempo de cambio, no sólo estilístico (el Renacimiento llegó a Barcelona a través de la escenografía que rodeaba a los capítulos del Toisón), sino más profundo. En manos de la Corona española, el Toisón de Oro, que había nacido como orden caballeresca todavía medieval, languideció como mecanismo de influencia política, innecesario en manos de quienes manejaban un imperio gigantesco. Felipe II convocó sólo dos capítulos, que fueron además los últimos: uno en Amberes en 1556, el mismo año de su ascenso al trono, y otro en 1559, celebrado en Gante.

En todo caso, la reunión barcelonesa del Toisón, cuyo escenario se conserva hoy casi intacto, le da aún mayor valor al coro de la catedral de Barcelona, que Sitial del coro.