Catedrales

ANTONIO3 · Capítulo 283 de 766

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Catedrales

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CATEDRALES

Roma, son obras de albañilería, en las que el ladrillo y la argamasa iban al final recubiertas por enchapados, enlucidos y pinturas. En suma, ningún italiano del Renacimiento concibió nunca una bóveda para ser construida en piedra de sillería, con todos los bloques que la conforman perfectamente cortados y aparejados, como son las cúpulas y bóvedas que hay en la catedral de Murcia.

Ya se ha dicho que la de la sacristía murciana es la primera bóveda en piedra de su tipo construida en Europa. El carácter pionero va acompañado, además, por una clara inclinación hacia la pirueta: las bóvedas renacentistas de la catedral de Murcia no sólo son de perfecta sillería —pertenecientes, por ello, a una ciencia constructiva ajena a la tradición italiana—, sino que además son complicadísimas, con formas y soluciones que sólo pueden comprenderse a modo de exhibición intencionada, de alarde.Además de las de la sacristía y la antesacristía, esta última con la ya referida forma en espiral, que obliga a que cada pieza sea distinta a las demás (lo que dificulta muchísimo la planificación del trabajo), las bóvedas más extraordinarias son las de la capilla de Gil Rodríguez de Junterón, aquel que había de yacer dulcemente arropado por las bellas musas que se trajo de Roma. La de la capilla propiamente dicha, donde está el altar, tiene una forma difícil de describir: se trata de una especie de media ros-quilla hueca a la que se hubiese seccionado a su vez a lo largo, añadiéndole además una linterna y decoración profusa. Su excepcionalidad ha provocado que dé nombre a un tipo constructivo: en el tratado de Alonso de Vandelvira, un caso similar es denominado «bóveda de Murcia».

Estas bóvedas extraordinarias cubren un ámbito también original y sin precedentes, en el que la arquitectura y el acompañamiento escultórico tienen un compartido papel protagonista: en el altar de la capilla de Junterón hay un relieve con la Adoración de los Pastores, de mármol y autor anónimo, que es una de las mejores piezas escultóricas del Renacimiento en España.Ya nos hemos referido a la categoría de la torre catedralicia, y otras capillas y ámbitos de la catedral poseen también bóvedas meritorias, pero basta con las reseñadas para hacer una idea al lector. Pues bien,

¿quién las hizo? La capilla de Gil Rodríguez de Junterón pudo ser diseñada por Jacobo Florentino, pero en modo alguno el italiano estaría facultado para dirigir su construcción; además, falleció poco tiempo después de que se iniciasen las obras.A la muerte de Jacobo aparece en Murcia otro personaje peculiar, Jerónimo Quijano, contratado como maestro mayor de la catedral en 1526, y que trabajó en el templo hasta su muerte, en 1562. Pero Quijano procedía del taller burgalés de Felipe Bigarny, que era sobre todo escultor, y nada indica que viniese de la ciudad castellana con una formación muy profunda en las dificultades propias de la arquitectura.