Catedrales
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PAMPLONA. VIDA EN COMUNIDAD
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presbiterio. Para realzar este último, se trasladó el sepulcro real hasta el coro y se construyó un nuevo retablo.Todo ese conjunto, con el que el Renacimiento escribía con brillantez una nueva página en la larga historia de la sede pamplonesa, fue desbarata-do, como veremos, a partir de los años cuarenta del siglo XX. Pero antes, a finales del siglo XVIII, ya habría una ocasión para que la catedral medieval de Pamplona sufriese una modificación traumática.
VENTURA SVENTURATO
La plaza Mayor del madrileño pueblo de Ciempozuelos todavía recuerda, con sus galerías de madera, el tiempo en que nació allí, en 1717, un niño al que sus padres, Manuel Rodríguez y Jerónima Tizón, llamaron Ventura. Con su padre, maestro albañil, dio los primeros pasos en camino del que sería su objetivo profesional y también hacia su inesperado destino postrero: ser uno de los mejores arquitectos españoles de su siglo y, después, convertirse en uno de los personajes que más resentimiento provocan entre los aficionados al arte medieval.
Tras sus inicios en el taller paterno,Ventura Rodríguez Tizón colaboró con arquitectos franceses e italianos que trabajaban por entonces en la corte. Francia e Italia se caracterizan por su Barroco clasicista, lo que explica que a Ventura se le asigne en nuestro país tanto la etiqueta de barroco como de neoclásico. La cuestión es que Ventura Rodríguez simultaneaba su talento para
trazar edificios de nueva planta con su obsesión por modificar (a su juicio, corregir) los que habían sido construidos en los siglos medievales. Con la excusa de los problemas de conservación, nuestro hombre no paraba de proponer a la Real Academia de San Fernando, en la que él logró gran poder y que por entonces tenía potestad para sancionar o no la validez de un proyecto, el derribo o transformación de alguna de las joyas de nuestra Edad Media; y algunas veces lo consiguió.
Era un síntoma de su tiempo. Los ilustrados
más cultos, como Antonio Ponz (o Laugier en
Francia, por no hablar de la larga tradición de desprecio hacia lo medieval de la que hacían ostenta-Ventura Rodríguez.