Catedrales

ANTONIO3 · Capítulo 717 de 766

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Catedrales

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VITORIA. LAS COLEGIATAS DEL NORTE

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llistas que trabajaron en ella fue «la última muestra de una inspiración y una artesanía unida a un modo de vivir y trabajar que desapareció con la Primera Guerra Mundial». Extinguida hoy esa escuela, permanecen como didáctico testimonio de tales técnicas, en la actualidad casi olvidadas, la multitud de detalles y motivos que quedaron inacabados, en los que puede observarse, casi como si se tratase de un manual, el proceso que lleva a una piedra a convertirse en escultura.

Detalle escultórico de la catedral nueva.

A partir de 1946 se prosiguió la construcción de la catedral nueva, aunque con un proyecto muy sintetizado respecto de aquel otro que había ganado el concurso a comienzos de siglo, despojándolo de flechas y ornamentos. Entonces, en plena posguerra, las obras se retomaron bajo el paraguas económico de Regiones Devastadas, un organismo estatal que, a la vista de ello, no se ocupaba sólo de reconstruir los desastres que dejó tras de sí la guerra, sino también de aparejar las infraestructuras de-mandadas por la entonces tonante Iglesia católica. Esa segunda fase, en la que se prescindió de cimborrio y de torres pero se mantuvieron las enormes magnitudes generales del primer proyecto, con una disposición de cinco naves que hasta entonces había sido privilegio exclusivo de las grandes catedrales metropolitanas (Toledo, Sevilla, Granada, Zaragoza), logró cerrarse a finales de la década de los sesenta. En 1969, el mismo año en el que los Beatles se fotografiaban en un paso de peatones de Abbey Road y Neil Armstrong ponía el pie en la Luna, en Vitoria se bendecía, ajena a la ya imbatible liturgia dictada por transistores, reproductores musicales y televiso-res, la conclusión de una nueva y gigantesca catedral gótica.