Catedrales
pdf 1430474
VITORIA. LAS COLEGIATAS DEL NORTE
789
ron, para dejar paso a un nuevo palacio episcopal, el viejo hospital y la gótica capilla de Santiago, acaso la mejor pieza arquitectónica de la catedral y que había sobrevivi-do intacta al incendio…
Así las cosas, la iglesia mayor de Santander tiene hoy el dudoso honor de ser la catedral antigua en la que existen más elementos debidos al siglo XX. El visitante podrá tener en ella una experiencia interesante, similar a la que depara un relato de intriga repleto de trampas, engaños y sugestiones, pues a los ambientes medievales conservados en su práctica integridad (la iglesia baja y el claustro) se superpone un edificio en el que lo antiguo se muestra remozado en exceso y lo nuevo juega a parecer antiguo. Los autores de la reconstrucción no tuvieron empacho en inventarse partes neogóticas, y así quisieron retratarse, como advenedizos maestros medievales, en uno de los pilares próximos a la entrada principal. Prolongando sin solución de continuidad las viejas naves del siglo XIII, el nuevo crucero y cabecera resultan curiosos, como si se tratase de una mixtura entre las formas propias del gótico y las del clasicismo escurialense, de tan honda tradición este último en la arquitectura montañesa, aunque aquí se usase por la afición que le tenía el nuevo régimen. Corona esta parte del templo un cimborrio moderno que da la réplica al antes solitario volumen de la torre, y que con sus cuatro estatuas exteriores de los evangelistas recuerda a otro monumento arquetípico del franquismo, la base de la Cruz de los Caídos.
Después de reconstruir el templo, el amuebla-
miento se hizo con la misma posición ambigua entre lo antiguo y lo moderno. Como si se tratase de un propietario que va de almoneda, Regiones Devastadas amuebló la catedral con elementos de la más diversa procedencia, muchos de los cuales tuvieron que modificarse para su adaptación al nuevo marco: el retablo mayor, del pueblo vallisoletano de Tamariz de Campos; la sillería de la iglesia de San Jerónimo el Real de Madrid; los muebles de la antesacristía de la torre de Elsedo… También hay piezas modernas,
la más notable de las cuales es el cenotafio de Me-Planta antigua de la catedral y,
néndez y Pelayo, obra de Victorio Macho. Al otro rayada, la ampliación del siglo XX.