Catedrales

ANTONIO3 · Capítulo 597 de 766

Páginas del PDF

Catedrales

pdf 1430342

SIGÜENZA. EN TIERRAS DE LOS MENDOZA 655

El obispo que sucedió a Mendoza, Bernardino López de Carvajal, representa una etapa de transición en la arquitectura de la catedral de Sigüenza y en su relación con la ciudad. A principios del siglo XVI, este prelado que fue también cardenal de Florencia promovió la construcción del claustro, levantado en el lugar de otro románico.Aunque el claustro se atiene sin titubeos a las formas góticas, en su ámbito em-pezarían a surgir enseguida señales de que la estética estaba cambiando, y de que al tradicional influjo francés (o, en los últimos decenios, germánico) habrían de sucederle de inmediato las normas artísticas llegadas desde la Italia renacentista.

AMBIVALENCIA

La catedral de Sigüenza es interesantísima para practicar exámenes estilísticos, precisamente porque desbarata cualquier intento de convertir la historia del arte en una sucesión lógica de formas y estilos. Como explica Félix de Azúa, atribuir a las obras de arte un valor como documento histórico es una idea muy moderna. Pero, aunque la exacta correspondencia entre arte e historia sea producto de una idea afianzada a partir del siglo XVIII, ponerla hoy en entredicho equivale a desmontar las piezas más rígidas del armazón que sostiene aquello que llamamos historia del arte.

La realidad suele ser muy distinta a la que pregonan los esquemas más divulgados, aquellos que atribuyen a cada época un estilo, haciendo que las obras de arte se conviertan en simples estampas de la historia. Resulta muy cómodo exponer las formas artísticas sobre una línea continua y supuestamente evolutiva, a lo largo de la cual se sucederían los estilos (románico, gótico, renacentista, barroco…) sin grandes titubeos ni saltos. Sin embargo, para que todo encaje en esa visión canónica del arte en la historia, hay que dejar en la oscuridad infinidad de obras en las que aparecen lo que llamaríamos «arcaísmos», así como obviar la frecuente convivencia en el tiempo de formas y técnicas que los esquemas historiográficos considerarían antagónicas. El arte de los últimos tiempos nos ha hecho ver a los creadores como conductores de bólidos que compiten por llegar primero a la meta de la novedad; pero las artes han sido hasta hace poco no una pista de carreras, sino un laberinto de caminos más o menos hollados, que la mayoría recorría sin prisa y en los que, si había un atisbo de carrera, se hacía muchas veces no contra los demás ni contra el tiempo, sino contra las propias limitaciones.

Con estas dudas en la mente, a un alumno de historia del arte le resultaría aún más provechoso un recorrido por el interior de la catedral de Sigüenza. En el propio