Catedrales
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PAMPLONA. VIDA EN COMUNIDAD
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lo que, por falta de fondos y otras posibles razones, en Pamplona nunca se llegó a materializar.
Otro detalle significativo de esta portada es que en ella se encuentra una serie de relieves con los trabajos de Hércules. Con este tema, que se divulgó mucho a partir del Renacimiento, se pretendía establecer un paralelo entre las virtudes del héroe griego y las del usuario del edificio, normalmente el dueño de un palacio. Que la catedral de Pamplona contenga una serie de trabajos hercúleos es un nuevo motivo para pensar que el poder civil de la Corona no andaba muy lejos de quienes dictaban los temas que habrían de ejecutar allí pintores y escultores.
UN PLAN EMPOBRECIDO
Ya hemos hecho mención del interés personal de Carlos el Noble y de Leonor de Castilla por auspiciar la obra catedralicia.A su muerte, su hija doña Blanca heredó tal misión, aunque para entonces el impulso primero había ido decayendo. Como se dijo, la obra gótica no comenzó, como es habitual, por la cabecera, sino que conservó provisionalmente la románica para seguir celebrando los oficios y compuso primero las naves, manteniendo también la fachada para que permaneciera, según nuestra suposición, la tribuna real en ella situada.
Torres Balbás apunta que el grosor mayor de los pilares del crucero significa probablemente que se planteó la erección de un cimborrio, nunca ejecutado. La falta del cimborrio, como el aspecto de las naves, encaja en una imagen general de austeridad. Si recordamos el aspecto de la nave mayor de otras catedrales coetáneas, como Oviedo o Palencia, apreciaremos más aún en la de Pamplona el tamaño reducido de las ventanas y la desnudez de los muros, carentes de triforio. Resulta claro que la catedral de Pamplona es no sólo más pequeña, sino más sobria, que es una forma elegante de decir más pobre.Y creemos que esa misma sobriedad que domina en las naves fue la que obligó a concebir una solución imaginativa para la cabecera del templo, construida en último lugar, en las postrimerías del siglo XV, cuando también la hija de Carlos el Noble había fallecido.
Como la construcción de una capilla mayor con girola y capillas radiales resultaba muy costosa, se llegó a un hallazgo ingeniosísimo: englobar esos elementos en un ámbito común a partir de un plan geométrico muy sencillo, mediante hexágonos encajados entre sí, como las celdillas de un panal de abejas. En resumen, lo que siempre se ha visto como una llamativa licencia del arquitecto es, seguramente, consecuente