Catedrales
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CATEDRALES
muy especialmente, la gótica. En una urbe que se extiende y moderniza constantemente, el estandarte del legado histórico sigue siendo para el turista el llamado «barrio gótico», que en realidad comprende el área de lo que fue la Barcino romana y que Pedro Navascués ha descrito como «un barrio que será gótico y neogótico, donde obras de calidad extrema conviven con imitaciones, traslados y excesivas restauraciones para desorientación general de propios y extraños».
Esa descripción podría aplicarse, casi con las mismas palabras, a la catedral, que es un magnífico edificio medieval al que sirve como imagen más visible una incongruente fachada neogótica.Ante esta fachada, que cuenta apenas con un siglo de antigüedad, tienen lugar además muchos de los actos festivos de la ciudad, lo que ha contribuido a que sea precisamente esa parte de la catedral, la más moderna y aparatosa, la que se convierta en insignia del templo y en uno de los iconos arquitectónicos de Barcelona.
El protagonismo de la fachada contrasta con la situación del resto del conjunto catedralicio, el cual mantiene la disposición urbana original, con las naves y el claustro rodeados de calles estrechas. Esto es una suerte cuando tantas catedrales han perdido el ambiente urbano que les era propio, pero contribuye a que el único gran elemento neomedieval del templo se destaque como la estampa más evidente y, debido a ello, recordada por los visitantes.
UN EDIFICIO CONFUSO
La catedral de Barcelona no se erigió, como la de Lérida, sobre la mezquita mayor, ni en el solar del antiguo templo romano, como las de Tarragona y Gerona; de hecho, el importante templo que presidía la ciudad de Barcino estaba situado un poco más al este, como testimonian las columnas corintias conservadas en un estrecho patio de la calle del Paradís. El futuro solar de la catedral fue instaurado por una iniciativa particular: desde que un noble romano cedió, hacia el siglo IV, parte de su domus para la celebración del culto cristiano, el ángulo noroeste del perímetro encerrado por las murallas de Barcino fue sucesivamente ocupado, como puede apreciarse visitando las excavaciones conservadas bajo la plaza del Rei, por una basílica paleocristiana y visigoda, una catedral románica y la seo gótica que se mantiene en la actualidad.
De la catedral románica apenas tenemos noticias, aunque algún hallazgo arqueológico y el cotejo con otras obras importantes de su época han dado lugar a diversas hipótesis. En general, se tiende a relacionar la desaparecida seo románica con un tem-