Catedrales
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SALAMANCA. VIDAS PARALELAS
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Cuerpos bajos de la Canocchia y de la Torre del Gallo.
rrios románicos del Duero se encuentra un sepulcro romano del siglo I, llamado la Canocchia, en el que se da un caso parecido de transición entre la planta cuadrada de la base y la circular del templete que lo remata. Allí están, en estado germinal, los cilindros que refuerzan los ángulos e incluso los resaltes intermedios, coronados con un frontón, que vemos en Zamora y Salamanca. Los cimborrios románicos del Duero son creaciones felicísimas y originales, pero, por lo que acabamos de ver, no hay que ir a buscar la raigambre «oriental» de sus volúmenes más allá de la vía Apia, a las afueras de Roma.
LA TORRE DE LA VIRGEN
Está comprobado que a los antiguos cabildos les inquietaba que cualquier edificio pudiese hacer sombra a su catedral. En Santiago eso derivó, como veremos, en normas específicas que limitaban la construcción, pero en general no fue necesario llegar tan lejos. De forma natural, las catedrales se erguían siempre sobre el resto de la ciudad como consecuencia de la abundancia de los recursos puestos en su realización.
En la Salamanca románica, la catedral que ahora llamamos vieja destacaría sin parangón por encima de las parroquias de barrio y de las casas de madera y adobe,