Catedrales

ANTONIO3 · Capítulo 556 de 766

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Catedrales

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SEVILLA. DE CASTILLA A ULTRAMAR

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Hontañón, para que reparase los

cuantiosos desperfectos y conci-

biese una cubrición más conteni-

da. Es una pena que no se realizase

entonces, como propusieron algu-

nos miembros del cabildo, una cú-

pula de madera de lazo, similar,

aunque mucho más grande, a la

que cubre el salón de Embajadores

del vecino alcázar. Este nonato

cimborrio, cuyo aspecto ha aven-

turado Ana Almagro, hubiese do-

tado a la «exótica» catedral, conce-

bida por flamencos, franceses y

alemanes, de un rasgo espectacular

de la tradición local. Con los años,

Aspecto hipotético de la catedral con el cimborrio.

de haber tenido una cúpula de

madera rematando el crucero, la

catedral sevillana hubiese poseído,

gracias a sus dos elementos culminantes,

una combinación capicúa: mientras la torre

almohade estaba destinada a quedar corona-

da por un campanario manierista, el templo

gótico hubiese sido rematado con una te-

chumbre de estética musulmana.

Como edificio gótico, la catedral no se

vio terminada hasta comienzos del siglo XX.

Las portadas principales (la central de los

pies y las del crucero), que habían quedado

inconclusas, fueron rematadas por Adolfo

Fernández Casanova, con desigual fortuna,

entre 1887 y 1917. Este arquitecto fue el

encargado de abordar la restauración de la

catedral después de que fuese declarada

Monumento Nacional, en 1881, cuando el

edificio mostraba claros síntomas de debili-

Ruina del segundo cimborrio en 1888.