Catedrales
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LEÓN. MUROS DE CRISTAL
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obras, pues sin sus andamios y cimbras mal podían los canteros erigir muros y arcos; a Juan de Madrazo le tocó asumir la labor del carpintero, tarea ingrata ya que, una vez completada la reconstrucción, cimbras y andamios se desmontan y desaparecen los testimonios materiales de su paso por la obra. A través de los dibujos y maquetas de Madrazo, así como de viejas fotos, conocemos el alcance de un trabajo complejísimo, basado en las investigaciones sobre las técnicas de la construcción medieval de Viollet le Duc, el arquitecto francés que restauró, entre otras, la catedral de París. Si a Laviña le correspondió deshacer la parte más dañada del templo, Madrazo consiguió que esos derribos no provocasen el derrumbe total del edificio: sus estructuras de madera sirvieron para contener los inestables muros, preparando así el terreno para la posterior reconstrucción. Algunas fotos de la época muestran una catedral apenas franqueable, cuajada de maderos ocupados
en detener su ruina.
Juan de Madrazo fue destituido
en 1879 por ciertas incompatibilida-
des con el cabildo; estas llevaron a ele-
gir como sustituto al marqués de Cu-
bas, autor del proyecto neomedieval
de la catedral de la Almudena de Ma-
drid, aunque Cubas declinó la invita-
ción debido a la complejidad del tra-
bajo y a la necesidad continua de
supervisión. La tarea fue entonces
traspasada a Demetrio de los Ríos,
quien se dedicó a materializar el pro-
yecto de Madrazo.A partir de 1880, la
catedral de León vio rehacer, con pie-
dra nueva, lo que había desmontado
Laviña; se reconstruyeron todas las
bóvedas, y se reutilizó para los nervios
parte de las dovelas antiguas; se des-
montaron y volvieron a montar, con
elementos y decoraciones que antes
no existían, los coronamientos y mu-
chos pináculos y arbotantes; se abatió
el hastial occidental desde el triforio
Cúpula propuesta por Laviña.