Catedrales
pdf 1426243
PAMPLONA. VIDA EN COMUNIDAD
409
de noche desde el dormitorio alto hasta la sillería coral. La rareza de la escalera sería entonces consecuente con la propia excepcionalidad del cabildo de Pamplona, el único de su tiempo que conservaba los esquemas de vida monacales.
Junto a la puerta de la escalera hay en el interior de la catedral un ámbito extraño, que ha llamado la atención de los especialistas por suponer un ensanchamiento que rompe la simetría del interior del templo. Esta zona tiene características inhabituales —la principal, que la puerta no coincide con la nave del crucero, la cual queda ciega por este lado— que han intentado explicarse aduciendo problemas para encajar el claustro, ya construido, con la catedral gótica edificada después.
Muchas cosas parecen aclararse cuando se contempla un dibujo conservado en el archivo catedralicio, donde se describe el «entablado» que servía para celebrar la coronación de los reyes. Para estas ocasiones especialísimas, la nave del crucero cobraba un protagonismo rotundo, conformándose como un ámbito regio, situado a escuadra del espacio religioso definido en la nave mayor por el presbiterio y el coro.
Para llevar a cabo estas ceremonias era conveniente que hubiese un muro ciego al fondo, seguramente engalanado con tapices y paramentos, que hiciese de telón para el trono real, elevado sobre gradas ante él. Precisamente a eje de este tablado, al otro extremo del crucero, se encuentra la puerta hoy llamada de San José, debida al escultor real Janin de Lomme y que, como otras portadas catedralicias, alude con su iconografía mariana a las funciones del ámbito al que se abren: no es casualidad que si al dormitorio de los canónigos se entra bajo la Dormición de María, la puerta situada frente al lugar donde tenían lugar las coronaciones reales esté presidida, naturalmente, por la Coronación de la Virgen.
LA CEREMONIA DE CORONACIÓN
Desde el siglo XI tuvieron lugar en el templo mayor pamplonés las proclamaciones de los reyes de Navarra, que a partir de Carlos II el Malo incluían también la unción del nuevo monarca, lo que daba mayor peso religioso a una ceremonia hasta entonces predominantemente laica.Aunque por entonces no existía aún la catedral gótica, sabemos con bastante detalle cómo fue la coronación del rey Carlos III el Noble, que puede servir para que nos hagamos una idea de la naturaleza de estas ceremonias.
Como resumen de la descripción que hace Goñi Gaztambide, podemos referir que el rey salió la víspera desde el palacio episcopal (que, recordemos, también aloja-