Catedrales

ANTONIO3 · Capítulo 523 de 766

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Catedrales

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CATEDRALES

extremos de la actual calle de Daoíz, fueron derribadas para dejar paso a la comitiva que acompañaba a Ana de Austria hasta el alcázar con ocasión de su boda con Felipe II, pero todavía podemos ver la tercera puerta en una plazuela vecina, formando parte de una de las estampas más bellas de una ciudad pródiga en ellas.

Con el traslado de la catedral, las Canonjías quedaron desgajadas del complejo catedralicio, igual que luego le ocurriría al palacio episcopal. A causa de ese cambio de emplazamiento del templo, lo que en todas partes es un conjunto homogéneo (catedral, palacio del obispo, casas de los canónigos…), en Segovia quedó atomizado, ya huérfano de la antigua interconexión, como las Canonjías, ya emplazado allí donde resultara posible dentro de un solar urbano muy codiciado, como el palacio del obispo. En cuanto a la catedral, pasó de culminar el barrio románico de los canónigos a presidir, en su reedificación gótica, las callejuelas de la antigua judería.

EN LA JUDERÍA

Por orden real, tenemos en 1523 al cabildo segoviano haciendo las maletas (o, dada la época, suponemos que los arcones) y a la busca de una nueva ubicación, distante del alcázar, para la futura catedral.Ya no se daban las circunstancias medievales, que reco-mendaban que el templo mayor estuviese situado cerca del recinto amurallado; por eso, y por otros motivos que a continuación explicaremos, se optó por ubicar la nueva iglesia en el centro de la ciudad.

La razón de tal ubicación parece clara para el visitante actual, que no deja nunca de admirar desde cualquier punto el efecto majestuoso de la catedral presidiendo el precioso conjunto de Segovia; pero aparte de la aconsejable y simbólica centrali-dad, que prevalece para quien mira los edificios con ojos de esteta, lo que en mayor medida pesó fue la disponibilidad de solares en un espacio urbano menguado y muy poblado. Poco antes había tenido lugar la desdichada expulsión de los judíos, y sus casas habían ido en buena parte a engrosar los bienes inmobiliarios de la Iglesia.Allí estaba también el convento de Santa Clara, cuyo mantenimiento temporal obligó a comenzar la nueva catedral por los pies; el solar de este convento, junto a una parte ya despoblada de la judería y otros inmuebles que hubieron de expropiarse —pagando buen precio por ello, pues era la zona más cotizada y comercial de Segovia— depa-raban una superficie suficiente para levantar en su lugar un templo de gran tamaño.

Por fortuna, el área de la aljama judía quedó en parte habitada por conversos y era mucho mayor que la necesaria para levantar la catedral, y gracias a ello aún podemos