Catedrales
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SANTIAGO DE COMPOSTELA. FIN DEL VIAJE
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colocación de una cripta que hiciese de base a la construcción principal y que además sirviese para aprovechar el espacio inferior como lugar de culto o enterramiento. Multitud de iglesias románicas (Loarre, Sos del Rey Católico, San Felices de Uncastillo, San Vicente de Ávila, San Martín de Unx, San Justo de Sepúlveda, Luesia, Murillo de Gállego…) tienen criptas bajo sus cabeceras, dispuestas allí para salvar el desnivel; la diferencia con Santiago es que en esta última no se situó la cripta bajo el ábside, sino en el extremo contrario, bajo los pies del templo.
Hasta aquí, el asunto no parece tan complicado e incluso abunda en precedentes: se quiere alargar un edificio y, dado que el terreno es irregular, se coloca la prolongación sobre un cuerpo semienterrado, a modo de sótano, que corrija los desniveles. Pero el proyecto del maestro Mateo (y seguimos sin entrar todavía en lo escultórico) encierra mucho más: a nuestro entender, los pies de la catedral compostelana se concibieron para asumir diversas funciones de tipo áulico, relacionadas con el nuevo rango arzobispal adquirido por la catedral compostelana gracias a las gestiones de Gelmírez y, en consonancia con esto, al deseo de aumentar el prestigio de la sede compostelana dotándola de un panteón real. Respecto de esta última posibilidad, apuntada por el profesor Yzquierdo, hay que recordar que en Santiago están enterrados varios miembros de familias reales con monumentos funerarios de la órbita del maestro Mateo, aunque su disposición actual (la capilla de las Reliquias, por ejemplo) es mucho más moderna. No sería raro que la cripta se concibiese como lugar de enterramiento de reyes, a la manera de las llamadas «galileas», una especie de vestíbulo situado a los pies.
El complejo mateano no habría de servir solamente a los reyes una vez finados: con toda probabilidad, la idea de ampliar la catedral fue pareja a la concepción del nuevo palacio arzobispal iniciado por Gelmírez. El antiguo palacio episcopal estaba al sur del templo, cerca de la fachada de Platerías, y quedó muy maltrecho tras los dis-turbios de 1117. Diego Gelmírez trasladó de lugar el palacio hasta su disposición actual, a un lado de la fachada principal de la catedral, y es el mismo edificio que a pesar de las sucesivas reformas y ampliaciones todavía conserva los componentes principales de su etapa medieval.
EL PALACIO DE GELMÍREZ
El palacio arzobispal de Santiago, llamado «de Gelmírez», contiene los espacios más importantes de la arquitectura civil cristiana de los siglos XII y XIII conservados en Es-