Catedrales
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PAMPLONA. VIDA EN COMUNIDAD
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da por él. La iglesia románica de Santo Domingo de Silos se demolió para construir en su lugar un nuevo templo proyectado por Ventura, y su sin par claustro, el más celebrado de todo el románico europeo junto al de Moissac, se salvó de milagro al acabarse el dinero.Y la vieja fachada principal de la catedral de Pamplona fue destruida para dar paso a la actual, que pese a su innegable calidad no ha terminado, desde su construcción hasta hoy, de dejar satisfecho a nadie.
Aparte de que muchos preferiríamos que siguiese existiendo la fachada románica que fue sustituida por la de Ventura Rodríguez, la razón íntima del fracaso del arquitecto en Pamplona podría buscarse, jugando a hacer un diagnóstico freudiano, en una «frustración juvenil». Ventura Rodríguez llegó a hacer realidad proyectos muy notables (como arquitecto, es en cierto modo nuestro tardío Bernini), pero fue que-dándosele en el tintero cierta idea grandiosa, una de las primeras de su carrera. Para agradecer su temprana recepción como miembro de la romana Accademia di San Luca, dibujó las plantas y alzados de un hipotético «Templo Magnífico», verdadera glosa del Barroco clasicista al
que estaba adscrito.Y esa imagen
de un pórtico como de templo
romano, inserto en una amplia
fachada eclesial que precedía a
una gigantesca cúpula, debió de
quedar impregnada seguramente
en sus sueños de arquitecto. Al-
gún ensayo pudo quizás hacer en
obras efímeras, como las que ser-
vían para recibir con festejo a los
reyes, o en edificios de escala mo-
desta, como la iglesia de Santa
Fe, en la vega de Granada. Había
pasado un cuarto de siglo desde
su teórico y nonato Templo Mag-
nífico cuando volvió a proponer
una columnata descomunal para
la catedral de Toledo, que tampo-
co se construyó.
El Greco, como pintor, ya
consideraba suficiente obra de ar-