Catedrales

ANTONIO3 · Capítulo 405 de 766

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Catedrales

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CATEDRALES

En los capítulos dedicados a Ávila, Barce-

lona, Burgos, León y Toledo hacemos referen-

cia a dispositivos semejantes, inmóviles o en

funcionamiento. Pero, además de los artificios

mecánicos que acompañaban muchas veces a

los antiguos relojes, catedralicios o no, los templos hacían gala en el pasado de un verdadero

despliegue de recursos teatrales, efectos esce-

nográficos, tramoyas y luces puestas al servicio de la celebración litúrgica. En la introducción hemos aludido a la misión de las naves catedralicias como caja de resonancia de la música

que se ejecutaba en el interior de los templos.

Aparte de esa presencia musical que todavía

evidencian los coros y los órganos, de la que

hablaremos al tratar de Toledo, en las catedrales y templos antiguos suelen quedar (salvo que

hayan sido suprimidos por algún restaurador

purista) multitud de detalles, apenas percepti-

bles, que delatan aspectos del funcionamiento

del antiguo y perdido teatro sacro: poleas,

cuerdas, campanillas y carillones, carracas, pal-matorias, sargas, cortinajes…

Veamos sólo un par de aspectos, uno in-

El Abuelo del

terior y otro exterior. Dentro de la catedral se ayuntamiento.

mantienen todavía los soportes de algunos de

los cortinajes que velaban, en un momento

dado, la luz del sol. Para correr y descorrer paños situados a tanta altura eran necesarias maromas y poleas, con un sencillo e ingenioso sistema de «cuerdas sin fin» que todavía podemos observar en funcionamiento en la capilla del convento placentino de San Ildefonso. No sólo las ventanas tenían cortinas: a los lados del retablo mayor permanecen sendas poleas, ya que también los retablos debían cubrirse en determinadas fechas. En una capilla lateral de la colegiata de Berlanga de Duero se exponen, enfrentados, un retablo con imágenes y una sarga (un lienzo con una ligera base de colas, sin estuco) pintada con grisallas. Esta última debía cubrir el retablo en los días de Semana Santa, velando con sus tonos apagados el oro y la policromía del retablo,