Catedrales
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CATEDRALES
chada quedó al fin rematada con su graciosa y truncada peineta-pedestal, como hoy la vemos. Luego se ha seguido comprobando que la prevención por los efectos que pudiera tener el peso del fiero apóstol no era gratuita: en varias ocasiones se han des-plomado desde las alturas de la catedral santos y jarrones, una historia que tiene su último y trágico episodio en la muerte de un mendigo hace algunos años, cuando le cayó un trozo de cornisa mientras pedía limosna tocando la flauta de pico a las puertas del templo.
EL INCENDIO
Para mediados del siglo XIX, la catedral de Murcia estaba acabada en su arquitectura y engalanada por los numerosos aditamentos y por un patrimonio mueble notable.
Pero en 1854 se produjo en ella un incendio que arrasó el centro del templo, pues consumieron las llamas la sillería coral, los órganos y el retablo mayor. La catedral tuvo un primer retablo modesto, que a principios del siglo XVI, cuando comenzaba la renovación renacentista de muchos de los elementos del templo, fue sustituido por otro mucho mayor y más rico.
Las pérdidas ocasionadas por el incendio fueron reparadas de manera curiosa.
Isabel II dio permiso para que se trasladase hasta Murcia la sillería del coro del monasterio de San Martín de Valdeiglesias, cercano a Madrid, y en la catedral murciana sigue luciendo todavía. El retablo y el órgano se hicieron nuevos, aunque con distinto alcance: mientras el retablo es una pieza neogótica sin mucho interés, el órgano es un instrumento notable, que une a la calidad musical su singular posición transversal, a la manera de las catedrales inglesas. Que sepamos, aparte de este en Murcia y del que poseía la de Gerona, sólo la catedral de Badajoz tiene en nuestro país un órgano colocado «a la inglesa», a lo ancho de la nave mayor.
LA PLAZA Y LA CIUDAD
La actual plaza de la Catedral se concibió a la par que la fachada barroca del templo, ensanchando a costa del viejo palacio episcopal y de la cárcel eclesiástica el menguado espacio que se situaba allí desde la Edad Media.Así se consiguió crear la «caja escénica» que le hacía falta al escenográfico telón de la fachada, que además vino a incluir como hito inevitable, destacada por su altura a pesar de encontrarse en un plano pos-