Catedrales
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CATEDRALES
como un paréntesis con el que se encerraba un párrafo mínimo de la vieja mezquita. Como más adelante comprobaremos, la nave que se construyó allí a finales del siglo XV no hizo más que consolidar esa disposición que venía de los tiempos de la Reconquista.
Hasta el siglo XIV, durante el reinado de Enrique II, no se hicieron en la mezquita transformaciones de cierta entidad, y aun así es muy probable que no fuesen mucho más que meras reformas de elementos omeyas. Una es la puerta del Perdón, junto a la torre, rehecha manteniendo su perfil en arco de herradura, y la otra es la capilla Real, donde llegaron a ser enterrados dos monarcas, Fernando IV y Alfonso XI. Sobre esta capilla existen dos teorías: una la
considera una creación cristiana
de nueva planta, adosada a la cú-
pula califal de la capilla de Villa-
viciosa, mientras que otra de-
fiende que se trata sólo de una
adaptación y redecoración, con
yeserías de tipo almohade y na-
zarí, de una de las tres cúpulas
que en origen habría en ese
punto de la mezquita, como
preámbulo de la macsura (la
zona de respeto destinada al ca-
lifa) y el mihrab. Con su disposi-
ción en dos pisos, reservado el
superior para los sepulcros re-
gios, esta construcción nos dará
en su momento pistas acerca de
las capillas reales, desaparecidas o
muy reformadas, que existían en
las catedrales de Palma de Ma-
llorca y Toledo.
Salvo esas dos piezas de
tiempos de Enrique II, el resto
de aportaciones cristianas se re-
dujeron —hasta finales del si-
Capilla Real.
glo XV, cuando se construyó la