Catedrales
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CATEDRALES
Por una declaración del obispo Gonzalo Osorio sabemos que a principios del siglo XIV la catedral de León estaba terminada, a falta de elementos como el claustro o las torres. El obispo apostilla que «la obra ya está hecha, gracias a Dios», lo que parece un reflejo devoto de la penuria económica que afectaba entonces a una ciudad envuelta en una empresa constructiva tan ambiciosa. Pero, antes de describir los dos procesos que en mayor medida le dieron la forma que hoy contemplamos (su creación durante la segunda mitad del siglo XIII y su parcial reconstrucción en el XIX), habremos de retroceder en el tiempo.Así comprenderemos mejor la agitada historia de un solar que, por haber acogido sucesivas construcciones de todo tipo y función, habría de deparar al templo gótico algunos de los problemas técnicos que marcarían dramáticamente su historia.
TERMA, PALACIO Y TEMPLO
León se fundó como campamento militar de una legión romana, la Legio VII Gemi-na, destinada al control del norte peninsular y, junto con Asturica Augusta (la actual Astorga) y Lucus Augusti (Lugo), de las explotaciones de oro del Bierzo, las más ricas del Imperio; a la corrupción de legio debe la ciudad el nombre de félido con el que la conocemos.También son ecos del pasado romano la planta regular de sus murallas y de su calle principal, la actual calle Ancha, reflejo del primitivo Decumano Máximo. En los últimos años se están haciendo algunos descubrimientos arqueológicos interesantes, que hacen posible visitar en el subsuelo, por ejemplo, los restos del gra-derío del antiguo anfiteatro.
Una de las construcciones más notables de la León romana eran las termas, que por algunos lados superaban en superficie a la catedral gótica que habría de erigirse después en su lugar. Los baños públicos romanos, abovedados y ricamente ornamentados, fueron adaptados por los primeros reyes cristianos para convertirlos en su palacio, haciendo gala de una vocación por el reciclaje de viejas construcciones que, aunque se ha llevado a cabo en todas las épocas, tiene su mayor auge a lo largo de la Alta Edad Media. Solemos leer que sobre las termas de León se levantó el palacio real cristiano, pero lo más probable es que tal palacio fuera, simplemente, la adecuación a un nuevo uso del antiguo, sólido y espacioso edificio romano.
Las termas convertidas en palacio fueron después donadas por Ordoño II para la constitución, a principios del siglo X, de la primera sede episcopal de la que tenemos noticia. No se han encontrado restos materiales de esa primera etapa, por lo que la