Catedrales
pdf 1430250
SANTO DOMINGO DE LA CALZADA. LA CATEDRAL DEL «PONTÍFICE»
561
to Domingo. Un mismo arquitecto, Martín de Beratúa, realizó en 1761 el proyecto para la cuarta y última torre y para la fachada que debía sustituir a la medieval desaparecida. La nueva fachada catedralicia es poco afortunada, con un cuerpo superior mezquino y una portada doble que no se entiende muy bien, ya que una de las dos puertas permanece cegada. Mucho mejor es la torre, que a cuenta de los problemas que habían aquejado a sus predecesoras (contagiados algunos de ellos al propio edificio de la catedral) se edificó en un solar distinto, que acababa de quedar libre en la plaza gracias al traslado de la cárcel real. Los problemas de cimentación tenían escarmentados a los ecle-
siásticos calceatenses, por lo que exigieron
que la nueva torre se asentase sobre una
base firme. Para asegurarlo se creó una
cimentación fortísima, con una especie
de hormigón hecho según una curiosa
fórmula: a las habituales cal y arena se
les añadió, con el fin de endurecer y
trabar el conjunto, cuernos de vacuno.
La torre de la catedral de Santo
Domingo de la Calzada se configuró así
como una construcción literalmente
singular, separada del templo; pero no
exenta, como suele decirse. Torres
exentas son los campaniles italianos, no
la de Santo Domingo, pues aunque no
pertenece a la misma manzana que la
catedral tiene construcciones adosadas,
alguna de ellas pertenecientes al mismo
proyecto: pegada a la torre y erigida a la
vez que ella está la casa del campanero,
por donde sigue entrándose para ascen-
der hasta el cuerpo de campanas. De
cualquier forma, su singular posición,
independiente de la catedral, potencia
la entidad propia de la torre, convirtién-
dola en el mejor y más alto exponente