Catedrales
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ZARAGOZA. EXALTACIÓN DEL TERRITORIO
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Trascoro, con fachadas renacentistas y el baldaquino barroco.
compagina en las fachadas del trascoro con un curioso localismo, que hace que las representaciones se conviertan en un repaso al santoral aragonés.
El trascoro, como las portadas de las capillas antes nombradas, es una sinfonía renacentista que termina con una espectacular y prolongada coda barroca. En ese último período, las capillas góticas de la catedral se revistieron con nuevos ropajes, en los que el yeso volvió a hacer valer su capacidad para transformar ambientes con un coste moderado. Los muros de ladrillo de las capillas son aquí bastidores donde prender distintos atuendos, que llegados al siglo XVII se convierten en una explosión escenográfica equivalente a la del teatro de la época; hay incluso una capilla, la de San Mar-