Catedrales
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CATEDRALES
El paso por Plasen-
cia de arquitectos tan
competentes dejó un
testimonio casi secreto,
tan oculto que nadie ha
reparado en él hasta su
reciente descubrimiento
por Enrique Rabasa. Se
trata del remate de la es-
calera de caracol por la
que se llega a la cubierta
de la sala capitular, el ya
mentado «melón». Para
cubrir esa escalera, ape-
nas utilizada si no es para
labores de mantenimien-
to, se hizo una pequeña
cúpula en espiral, seme-
jante a la que vimos en
Murcia o a la que corona
la escalerilla del palacio
de los Guzmanes en León,
que por cierto es obra de
Fachada norte de la catedral.
Rodrigo Gil. Como en
tantos otros alardes eje-
cutados en sitios de difí-
cil acceso, la existencia de esta cupulilla sólo puede comprenderse como un reto privado, un juego o una demostración de habilidad entre canteros.
EL ÚLTIMO EXORNO
Entrado el siglo XVII, la catedral no debía de hallarse muy sobrada de recursos, pero además el cabildo dedicó los fondos disponibles a costear la realización del retablo mayor, una decisión que influyó en la definitiva paralización del edificio, por mucho que en el siglo XVIII se intentase una última y fallida reactivación de las obras.A cam-