Catedrales
pdf 1426285
452
CATEDRALES
luces y banderolas y lanzar fuegos de artificio eran las torres, por ser el componente más visible y de mayor valor simbólico en el conjunto de la ciudad.Algunas de ellas, como el Miguelete de la catedral de Valencia o la torre de la colegiata de Antequera, llegaron a incendiarse a cuenta de tan expeditivas señales de jolgorio. Un caso célebre es la Giralda de Sevilla, de la que nos ha llegado documentación gráfica acerca de cómo se engalanaba en las ocasiones especiales. En el primer capítulo de La Regenta, Clarín describe el carácter que podía cobrar en fiestas la torre de la catedral de Oviedo, cuando «en las grandes solemnidades el cabildo mandaba iluminar la torre con faroles de papel y vasos de colores». En Burgos era el cimborrio de Juan de Vallejo el que, con sus balcones interiores iluminados, llegaba a transformarse ocasionalmente en un gigantesco fanal, como también le ocurría a la Escalera Dorada de esa catedral, aunque sus soportes para candelabros, que jalonan los antepechos de hierro, suelen pasar hoy desapercibidos.
Desde abajo no se aprecia, pero los antepechos del balcón que recorre por lo alto el exterior de la catedral placentina están sembrados de espigas metálicas incrustadas en la piedra, que servían para en-
cajar en ellas farolillos de aceite. Tales
detalles, que suelen escapar a los análi-
sis de los historiadores del arte, son de
importancia colosal, pues explican la
forma de los edificios mejor que las
grandiosas cuestiones estilísticas: en
otras catedrales se engalanaban las to-
rres u otras partes emergentes, pero en
Plasencia tal engalanamiento estaba
previsto en el proyecto arquitectónico
del propio templo. No es que esos pe-
queños barrotes se añadiesen más tar-
de a la piedra, sino que la galería (o
sea, un elemento que caracteriza en
buena medida la forma externa de la
catedral) fue concebida expresamente
para ellos. Dicho de otro modo: la ga-
lería que corona la catedral se planteó
para contribuir a la función del tem-
Farolillos en la galería.
plo dentro de la gran escenografía ur-