Catedrales

ANTONIO3 · Capítulo 142 de 766

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Catedrales

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CÓRDOBA. CIRUGÍA E HISTORIA

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terizaba a la mezquita, lo que representa una sección vertical del templo musulmán, que logra así asomarse al nuevo y monumental crucero.

Lo que, a nuestro juicio, subyace en las decisiones por las que los arquitectos de los siglos XV y XVI supieron erigir las naves catedralicias dentro de la mezquita, es una forma de respeto que, por no ser unívoca y completa, es más difícil de comprender. Lo que se observa en Córdoba va más allá de la extendida adecuación estilística, que llevó a concluir catedrales como Salamanca y Tortosa, en pleno siglo XVIII, conforme al plan gótico original; supone también algo más que la sola yuxtaposición de elementos diversos, lo que hoy llamaríamos «fusión» (otra palabra gastada, sobre todo en términos musicales). Podrá condenarse el resultado, pero lo que trasluce la catedral cordobesa (no en el plano religioso, sino arquitectónico) es el tributo de los maestros cristianos a una vieja lección de arquitectura que, entonces como ahora, permanecía viva y candente.

Insistimos en que es un homenaje a la maestría de los antiguos difícil de identificar y describir, en parte porque pertenece sobre todo a los hombres de oficio, no a sus promotores, que suelen estar más apegados a las contingencias de su tiempo.

Quizá podamos identificar una señal semejante de respeto profesional, como una corriente que fluye a través de los que ejercen las artes, en la admiración que los músicos posteriores guardaron siempre hacia Johann Sebastian Bach, mantenida a través de partituras que ya nadie interpretaba. Mozart o Beethoven citaron a veces al maestro fallecido a través del uso de formas musicales que entonces resultaban «antiguas», como la fuga, incluso cuando casi nadie recordaba ya la figura y la obra de Bach y su música había sido desplazada por las modas posteriores.

DEL SABAT AL CORO

El período más lesivo para la mezquita no empezó, como muchos creen, al ser erigida en su centro la catedral cristiana, pues ya hemos visto la delicadeza con la que se llevó a cabo esa reforma. Antes de la conquista, las sucesivas ampliaciones musulmanas precisaron la demolición de los anteriores mihrab o de parte de las fachadas, por lo que la inclusión de las catedrales gótica y renacentista podría verse como jalones en un proceso donde las pérdidas de unos elementos quedaban compensadas por la aportación de otros nuevos. Comprendiéndola como un fenómeno arquitectónico, sin importarnos ahora que el culto en ella desarrollado fuese musulmán o cristiano, la mezquita de Córdoba disfrutó desde el siglo VIII al XVI de una historia coherente, hecha mediante ampliaciones y adiciones continuas.