Catedrales

ANTONIO3 · Capítulo 259 de 766

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Catedrales

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LEÓN. MUROS DE CRISTAL

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La edad de oro de la catedral de León se cierra con el ya nombrado Juan de Badajoz el Mozo, que detentó la maestría desde la muerte de su progenitor, en 1522, hasta la suya propia. La primera obra que efectuó en la catedral sirvió para introducir en ella la decoración renacentista, al tiempo que para traicionar el sentido de la pieza maestra de su padre: la portada con la que la antigua librería, convertida en capilla, quedaba comunicada con el vestíbulo septentrional y el claustro. Como puede comprobarse al mirar la planta de la catedral, el inusitado grosor de esta portada se debe a que está practicada en la muralla, aunque aquí la vieja fortificación quede oculta por los añadidos que a un lado y otro se le anexionan. Después de esta primera intervención, el Mozo pudo hacer diversos altares (uno de ellos, situado en el rincón noreste del claustro, se asemeja a una extraña escenografía teatral), rematar la fachada principal con un esbelto piñón, renovar la arquitectura del claustro, erigir la espectacular escalera capitular y trazar la espléndida fachada del trascoro, terminada a lo largo del siglo XVI por otros artistas.

Una intervención de Juan de Badajoz que podría considerarse menor pero que ahora nos interesa de forma especial, pues incumbe a lo que se llama «criterios de restauración», es la renovación de los pináculos del costado norte de la catedral. En ese costado fueron sustituidos los antiguos pináculos góticos por otros nuevos; nótese que Escalera capitular.